InBranding y marcas políticas

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Se acercan unas elecciones generales apasionantes desde el punto de vista de la comunicación y el branding. Cuatro marcas tienen 11 días para decidir un 40% de los votos que todavía quedan en el aire. Cuatro productos (los candidatos) tienen un papel muy complicado para arañar en esa bolsa de indecisos. Pero alguien ha pensado que la clave no está en seducir a los 8 millones de indecisos sino en convencer a los 12 millones de decididos. Porque si cada una de las personas que ya tiene su voto decidido, es capaz de convencer a un indeciso de su alrededor su partido, indudablemente, ganará las elecciones.

Esta es la teoría básica de InBranding que muy bien han empleado los partidos políticos durante años, al entender que su militancia es el valor más grande que tienen para expandir su marca desde el interior hacia el exterior.

¿Pero qué ocurre en el mundo 2.0? El poder de las Redes Sociales es un fenómeno imparable en el marketing político. Los partidos no sólo cuentan con militantes y simpatizantes sino que ahora, en su circulo de atracción, tienen a millones de personas conectados a ellos a través de las Redes Sociales. No son ni militantes, ni simpatizantes: son seguidores y tienen un poder de seducción clave en unas elecciones. Son cientos de miles de personas que conversan a una velocidad de escándalo.

Me atrevería a decir que estas elecciones las puede ganar un Hashtag. #20D

Algunos datos de los seguidores en Twitter de los cuatro aspirantes a la Moncloa.

Podemos: 827.000

PP: 414.000

PSOE: 324.000

Ciudadanos: 248.000

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